Ignacio Hormigo de la Puerta

Microrrelatos publicados

  • Para que nunca lo olvides

    Mi defendido ha infringido la ley por primera vez a la provecta edad de ochenta y siete años. Se le acusa de ignorar el decreto que señala los muros de titularidad municipal donde está permitido realizar grafitis para ir a hacer una pintada en el mismísimo ayuntamiento.
    Existen diferentes formas de afrontar la enfermedad terrible que sufre su esposa, él decidió hacerlo armado con un aerosol de pintura. Quería proteger a toda costa los recuerdos que con tanto cariño construyeron juntos, impedir que el desmoronamiento de la memoria convirtiera en algo efímero una historia de amor que dura ya setenta años.
    Frente a la ventana del cuarto de su mujer en la residencia de ancianos, está el consistorio. En su fachada, escrito en enormes letras rojas, puede leerse:
    Te llamas María y ninguna mujer ha sido tan amada como tú. Siempre tuyo, Sebastián.

    | Febrero 2024
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 14

  • Fatalidad

    Si de algo se puede acusar a mi cliente es de ser un romántico. Lo veo al otro lado del panel de cristal, tan poquita cosa, y siento una lástima inmensa. Añora a su esposa y sus sollozos me llegan a través del interfono. Esperábamos un sobreseimiento, homicidio imprudente en el peor de los casos, y le ha caído asesinato. Era su aniversario de bodas y decidió marcarse un detalle. Compró doce docenas de rosas rojas y las colocó estratégicamente por la casa para darle una sorpresa a su mujer cuando volviera. Antes de regresar al trabajo, dejó la ventana abierta, hacía calor y no quería que se mustiaran. No sabía del nido de avispas bajo la cornisa, ni de la alergia de su mujer, ni lo que era un shock anafiláctico. El hecho de que ella fuera millonaria y él su único heredero forma parte del cúmulo de fatalidades.

    | Junio 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 19

  • Daños morales

    No los demando por los colmillos rotos ni por el calambrazo que casi acaba conmigo, sino por destrozar mis sueños. Yo solo quería alcanzar la gloria, transmitir un legado, que las generaciones venideras pronunciasen mi nombre con veneración, trascender los límites que acotan las aspiraciones de un simple animal. Antes de empezar la carrera, ya sabía que lograría algo épico. Cuando se abrió la compuerta mi cuerpo salió disparado, puro nervio, un latigazo de electricidad flotando a un palmo sobre la pista. La multitud gritaba enloquecida, su clamor era una dulce música en mis oídos. Paulatinamente, iba ganándole centímetros, ya casi la tenía. Finalmente, la alcancé, mi mandíbula se cerró sobre ella. Antes de perder el conocimiento por el shock, noté un sabor a metal y plástico, a liebre falsa, a quimera hecha añicos. La razón está de mi parte, tengo al mejor abogado, los haré pedazos en los tribunales.

    | Abril 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4

  • Amor de madre.

    El recurso de apelación del acusado obtuvo un previsible fallo desestimatorio. Resultaba complicado empatizar con él. Había intentado asesinar a su propia madre para cobrar la herencia. Lo había calculado todo; su historial de navegación de internet incluía tutoriales sobre cómo perpetrar asesinatos caseros e incluso había elegido el horario valle para la comisión del crimen para ahorrar en la factura eléctrica. Desconocía, sin embargo, que su madre ya tenía cita previa con la Parca la noche de autos; debía sufrir un infarto a las 00:17, momento en que decidió arrojarle un secador enchufado a la bañera. Fue irónicamente la descarga que recibió la víctima, justo antes de que saltaran los fusibles, la que reactivó su ritmo cardíaco y le salvó la vida. Ahora se pudre en la cárcel y su madre sigue viva y coleando, mandándole cada semana, puntual, un paquetito con las galletas de canela que tanto odia.

    | Febrero 2022
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9