Gema Mª Ortega Expósito

Microrrelatos publicados

  • PRESUNCIÓN DE VERACIDAD

    Siempre me resultó sospechoso que tres personas solas tuvieran la habilidad de allanar millones de moradas en un solo día sin faltar a su propósito de repartir regalos a todo solicitante. A mis ocho años de edad, dando utilidad al juego de sobremesa de Sherlock Holmes que presuntamente me había traído Baltasar ese seis de enero, busqué una explicación racional a aquella proeza. Analicé indicios, recabé declaraciones de conocidos y finalmente alcancé la solución, tan decepcionante como previsible. ¡Qué circo tan minuciosamente montado y cuánto cómplice alrededor!, pensé. Pero no supe definir el hecho ni acotar responsabilidades; ¿era una estafa emocional o una donación encubierta?, ¿eran mis progenitores los únicos responsables, como ejecutores materiales, o también los adultos en general, como cooperadores necesarios? Ante tal inseguridad y considerando que era mejor presumir la veracidad del bienintencionado engaño que cuestionarlo, decidí no denunciar el hecho y convertirme en una cómplice más.

    | Enero 2018
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 8

  • PLEITO MARATONIANO

    Me encontraba integrada en una pandemia de efervescentes corredores, aguardando el inicio del arduo litigio, en el espacio previo a la línea de salida. Se habían decretado como medidas cautelares, buena hidratación e informe médico favorable. La pretensión principal se dirigía a completar la distancia de 42,195 kilómetros. Desgraciadamente, mi reloj GPS, testigo potencial del hecho, acababa de expirar. Procuraría solventar ese agravio con las referencias rítmicas de mis litisconsortes. Aunque llevaba en mi ADN el espíritu de la competición, el resultado del pleito era incierto y podría quedar infructuoso por lesión sobrevenida. Tras escuchar el pistoletazo de salida, el meneo equilibrado de mis piernas me insufló confianza, pero los argumentos contradictorios de los hemisferios norte y sur de mi cerebro me atormentaban. Finalmente, el objeto del proceso quedó satisfecho, tras atravesar la alfombra verde, que, simuladora de un largo trecho de pradera, era predecesora de la línea de meta.

    | Mayo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 5

  • PROFESIONALIDAD

    Mi abogado es un tipo singular, de quien algunos dirían que encaja con calzador en la sociedad actual. Ligado siempre a su código ético, predica sus principios con el ejemplo y no descuida sus deberes estéticos. A pesar de su notoria experiencia, me escucha atentamente y me informa de su gestión con absoluta transparencia. Me transmite diligencia, tranquilidad y seguridad; estoy convencido de que mi intimidad se encuentra custodiada con cabal confidencialidad. Consciente de los rápidos avances tecnológicos, va despegándose de sus archivos de cartón para salvaguardarlos en formatos electrónicos. Es responsable con el reciclaje intelectual; se preocupa asiduamente por actualizar sus conocimientos y enriquecer su currículo profesional. Es metódico en sus peculiares manías; siempre ofrece piruletas o bombones a sus clientes en señal de cortesía. Ha defendido concurrencia de casos, que han finalizado, unos con exitoso desenlace, otros no tanto, pero con independencia del resultado, confío en mi abogado.

    | Marzo 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 1