Imagen de perfilLOS SUEÑOS, SUEÑOS SON

María Dolores Moya Gómez 

Marta está centrada en la investigación de su nuevo caso, intenta postular la mejor defensa para su cliente: una joven de veinte años, acusada de asfixiar a su abuela. El teléfono suena una y otra vez. Descuelga: su hija la necesita como conciliación familiar durante unos días y le enviará a su nieta.

Nada más apagar el despertador, su nieta se abalanza sobre ella con una almohada entre sus manos:
-No es lícito que sigas viviendo, ya estás vieja y no sirves para nada. Si no estás de acuerdo, pide audiencia con el Todopoderoso y que te resucite.

Marta se despierta sobresaltada. Suspira, ha sido una pesadilla. Su nieta está sentada junto a ella, en el sofá; ve dibujos. Observa que su muñeca tiene el tronco separado de la cabeza.
-¿Qué le ha pasado a tu muñeca, cielo? -pregunta Marta, extrañada.
-¡Que ya está vieja y no sirve para nada!

 

0 Votos

 

Queremos saber tu opinión