Mª Teresa Sol Martorell

Microrrelatos publicados

  • ¡MUJER TENIA QUE SER!

    En los 80, empecé mi andadura como abogada. Era un tiempo en que los bufetes importantes eran representados por hombres. Entré en uno de ellos y multitud de veces fueron rechazadas mis propuestas, por el simple hecho de no poder creer que una mujer joven pudiera tener una opinión discrepante y que fuera válida.
    Además era habitual, que en el descanso de la reunión se me enviará a por cafés, lo que hacía muchas veces con ganas de llorar y abandonar el trabajo.
    Gracias a que un buen número de mujeres lucharon por conseguir la equidad entre ambos sexos, hoy después de más de 40 años de ejercicio, me congratula ver que en muchas ocasiones son todo mujeres las que se encuentran en una sala de vistas celebrando un juicio.
    Ahora voy a la manifestación con mi pancarta que lleva mi declaración de principios: ¡ MUJER TENIA QUE SER!.

    | Marzo 2024
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 10

  • EL ACCIDENTE

    Como abogado mercantilista, me había creado un cierto prestigio por construir complicados entramados de sociedades, siempre jugando con la delgada línea que separa lo legal de lo ilegal.
    También mi vida personal estaba llena de relaciones, que se entrelazaban sin encontrar una alternativa, que en último término me diera estabilidad.
    Mis días transcurrían con la velocidad y los sobresaltos del que está montado en una montaña rusa, sin poder regalar un minuto de mi tiempo a nadie para encontrar la felicidad.
    Me hallaba ensimismado en estos pensamientos, que al cruzar la calle no vi el auto negro y sin luces que me atropelló y se dio a la fuga.
    No sé quién fue el autor del “accidente”. La policía tiene sus líneas de investigación, que abarcan mis relaciones profesionales y personales.
    En mi cama del hospital, donde me esperan meses de recuperación, siento cierta gratitud hacia él.

    | Octubre 2023
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 71

  • LA COMUNIDAD

    Acabo de abrir mi despacho en una pequeña comunidad de vecinos. Un señor sonriente y de mirada afable, me saludó cuando colocaba en mi puerta un rótulo con la palabra ABOGADA.
    Seguidamente recibí la convocatoria de la Junta, incluyendo en el Orden del día, varias elecciones, la de la nueva Junta rectora, y presupuestos para obras.
    Esta convocatoria me pareció un buen momento para presentarme. Los vecinos parecieron muy contentos de que una abogada se hubiera instalado en su escalera.
    En la elección del Presidente, sentí que todos se fijaban en mí, y yo orgullosamente me presente voluntaria para el cargo.
    Nunca pensé verme implicada en tanto litigio entre mis vecinos, y tener que pactar soluciones tan pintorescas como determinar el olor del ambientador del ascensor.
    Solo me consuela la cercanía de las vacaciones, y dentro de mi cabeza resuenan las palabras de mi madre: “Voluntaria ni para comer”.

    | Junio 2023
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 9