Un cliente de cuento

Juana Cortés Camacho · Almería 

Se disponía a abandonar el bufete cuando su secretaria anunció la visita. Lo vio entrar: de avanzada edad, corpulento, traje impecable de lino, pajarita enlazada al cuello… Con gesto enojado saludó, se presento como Eleuterio Lobo y, sin más preámbulos, tomó asiento para explicar su grave caso al abogado. Había recibido una cédula de citación para declarar, como imputado, por suplantación de identidad y tentativa de doble asesinato de Carmencita Roja y su abuelita; una calumnia que se venía difundiendo contra su persona desde el Medievo; esto tenía que acabar porque era inocente, y traía pruebas para demostrarlo. Con parsimonia sacó del bolsillo dos librillos “Rómulo y Remo” y “El libro de la selva”. El abogado lo escuchó atentamente, cogiéndolo con ternura del brazo: – “venga abuelo, déjate de cuentos y vamos al chiringuito; nos esperan las denunciantes y, mientras tomamos unas cervecitas, someteremos la cuestión a arbitraje”.

 

 

 

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