Los niños de hoy día saben demasiado

Javier Sánchez Campos · Valencia 

No sé dónde habrá aprendido esa porquería mi hijo, pero debo cumplir con ello, soy juez y parte, aunque ese derecho me suene a palabrota, a excusa barata cuando te han cogido con las manos en la masa. La detención se produjo anoche cuando lo pillé jugando a fútbol con mi birrete, dándole patadas y haciendo regates con el perro. “¡Castigado a tu habitación!” Dije mientras me agachaba a recogerlo y le decía, con voz solemne, el orgullo que debía sentir por aquella prenda que tanto me había costado conseguir. Se fue gritando y dijo que me odiaba. Dio un portazo a su habitación y entré regañarle, a decirle que se quedaría sin ir a la boda de su primo y no jugaría con las colchonetas, cuando soltó de golpe: “Habeas Corpus”. Aunque perplejo, reaccioné rápido y llamé a mi esposa para que viniera sin demora a ejercer de juez.

 

 

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