Fuegos artificiales

Francia Carolina Esteves Marín · Almería 

Por fin había llegado junio. El principio del fin de su camino. El momento de decidir ser juez o abogado; Campeón de la Justicia o de los intereses particulares Dedicarse a cuidar supra partes, dejando Sentencias como herencia a completos desconocidos. ¿O se atrevería a enamorarse de los vericuetos de la Ley desde dentro? Jugaria en un tablero donde nada era blanco o negro. Aquel verano su cumpleaños traería 23 añitos. Demasiado joven para decidir sobre la vida de otros ¡Si no podía decidir sobre la suya! Fue entonces, justo a las 12 de aquella noche de San Juan, entre hogueras y petardos, cuando la respuesta cayó del cielo, en forma de fuegos artificiales. Había perdido una chancla en la playa pero había visto la luz. La futura abogada volvió a casa descalza, sonriendo ante un futuro un poco menos incierto.

 

 

 

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