Fue amor

Nuria Gómez Lacruz · Madrid 

La fiscal asistía a la vista oral. Bostezaba. Era dura, como un soldado curtido en la guerra. Muchos la odiaban. Mientras escuchaba a los testigos, vio que una bolita de papel aterrizaba junto a su boli. Deshizo el ovillo de celulosa y leyó: «Te amo». Dio un respingo y miró al frente para adivinar de dónde procedía aquella declaración. Todos los rostros parecían ajenos a la jugada. Al día siguiente había una gardenia esperándola, con un escrito en que ponía: «Te adoro». Miró alrededor. El Juez era distinto, los abogados de parte, también. Pero una de las policías que vigilaban la entrada repetía turno. Eso la delataba. La fiscal le dirigió una sonrisa mientras aspiraba la fragancia de la flor, fatalmente, sin recordar a tiempo que era a la gardenia jasminoides a la que tenía una alergia congénita mortal. Fue amor, pero la mayoría pensó que había sido venganza.

 

 

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