Ilustración: Juan Hervás


Historia de amor

Nuria Rubio González · Madrid 

La amé apasionadamente durante mi etapa de estudiante y de becario. Después, y a la par que mi carrera profesional iba afianzándose, ese amor se convirtió en un sentimiento más profundo. Nada hacía presagiar que el peso de una traición caería sobre nosotros. Pero sucedió. El mío fue un acto reprobable, de esos que no admiten argumento alguno en su descargo. Desde entonces, juzgándome una escoria indigna de permanecer a su lado, vivo retirado en este pequeño pueblo costero, lejos del tumulto de la gran ciudad donde se forjó nuestra unión. Aquí dejo transcurrir las horas entregado a dibujar, con temblorosos trazos de tinta china, los rasgos de mi amada: ojos vendados, espada y balanza en mano. Como mudo testigo de tan obsesiva actividad está el mar, en cuyas profundidades yacen para siempre mi toga y mi birrete.

 

 

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