Comida familiar

Isidro Carbonell · Castellón 

El menú es muy sugerente. La ocasión lo requiere. Como entrante, menudillos de magistrado con salsa de naranja. Nos reunimos para celebrar nuestra primera derrota en un pleito. Nuestra familia es así de elegante. De primer plato, sesos de abogado con cremoso de marisco y champiñón. El asunto resultó siempre delicado. Marco, el benjamín, cometió muchos errores con el encargo. Torpezas de novato. Pero siempre nos hemos arropado. La lealtad es la clave de nuestro poder. De segundo, lengua de testigo adobada con mousse de jabugo. Movimos nuestros contactos habituales, nuestros sobornos y comisiones, nuestras veladas amenazas. Pero nada. Peor no pudo ir. A nuestro Marco le cayeron 30 años. Como postre, falanges de funcionarios de prisiones en hoguera de nata y crocantino de cacao amargo. Si la justicia desea ser ciega, adelante. No es nuestro problema. La venganza es un plato que se sirve de muy variadas maneras.

 

 

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