Frustración fatal

María Antonia Cobos Avilés · Dampierre sous Bouhy (Francia) 

Llegaba tarde y entre pitos y flautas olvidé traer las fotografías probatorias que absolverían definitivamente a mi cliente. No había nadie en el despacho que pudiera acercármelas. Estaba metida en un buen lío; habría sido un golpe maestro, el argumento de peso que el juez no habría tenido más remedio que aceptar para el sobreseimiento del caso. Por causa de mis problemas personales estaba poniendo en peligro el futuro de mi cliente y el mío, que renqueaba desde que decidieron por mí que tenía que llevar la toga. La ofrenda que mi pobre madre había hecho a su santo favorito para que terminara, al cabo de 10 años, la carrera de derecho sólo había servido para arruninar la vida de unos cuantos desgraciados que confiaron en mí. Sin embargo ya había advertido a mis padres que de mayor quería ser artista de varieté.

 

 

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