Tequila reposado

Sara Bento 

Lupe tecleó el nombre en la pantalla táctil. Andrés Madero, natural de Sinaloa, Jefe del cartel de los Jotas, apodado “el Profesor”, dedicado a la explotación de negocios de tráfico de drogas y armas. Un angelito obeso, con bigote y patillas. Un par de clicks más y sus datos ya circulaban en la red. ¿Eres consciente de que acabas de firmar tu sentencia de muerte? Lupe me miro con ojos húmedos. Llevo muerta muchos años, cariño, respondió. Ustedes no lo entienden, ¿verdad? Así es la vida aquí. Salimos de la Procuraduría general con los informes bajo el brazo. Te gustan las enchiladas, ¿verdad? Ándate a casa que hoy cocino. Nos dejamos de pendejadas legales y nos tomamos unos tragos. No todos los días platica una con todo un jurisconsulto de la madre patria. Lupe se acercó y me besó con fuerza. Sabía a tabaco y tequila. Acepto, Señoría.

 

 

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