Voluntades contrapuestas

Josefa Carbonero Martín · Valladolid 

Bajé al parquímetro al agotarse el plazo del estacionamiento del coche. Es algo que nunca entenderé pues ya pago mis impuestos. Al retirar del parabrisas uno de esos panfletos que anunciaban un restaurante de comida rápida, observé recostada sobre el coche a una compungida mujer. Al dirigirme a ella me desveló que venía del ginecólogo y éste le confirmó sus sospechas: estaba embarazada. Le contesté que aquello era motivo de alegría y lo más bonito que le podía ocurrir haciéndole saber que yo era madre recientemente. Estaba muy nerviosa y la subí al despacho identificándome como letrada; mientras tomábamos una manzanilla me confesó que en su empresa tomaban la resolución de despedir a las mujeres embarazadas. Al preguntarla el motivo de tal decisión, con lágrimas en los ojos me contestó: “Por quedarme embarazada en contra de la voluntad de la empresa”.

 

 

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