Un mal comienzo

Carmen Garrido Alves · Sevilla 

Mi primer y gran juicio. Complejo pero muy preparado, con unas esperanzadoras conclusiones que, repletas de fechas, horarios y lugares, decantaría, claramente, el litigio a mi favor. Mis clientes admirados… qué joven y qué preparadita. Nervios. Repasé el interrogatorio, era pobre, pero mis conclusiones… Su Señoría iniciaba la sesión. Preparé mis folios, las precisiones para ahora, las peguntitas para después y… ¿mi escrito de conclusiones? Paso de precisiones, tengo que buscarlo. El juez llama al primer testigo… agarro de la manga a mi procurador, empiezo a encontrarme mal. No hay preguntas Señoría.. para ninguno. El aire me empieza a faltar… mi cara era un gran globo blanco, la fatiga me cerraba los ojos. Si me atreviera pediría la suspensión… Señoría, antes de que me dé la palabra, renuncio a las conclusiones. ¿Se me podrá denunciar por esto? ¿Seguirá haciendo falta gente para la vendimia? Llegué a casa, sobre el teclado…

 

 

Queremos saber tu opinión