Imagen de perfilEl pasante

Carmen LLopis Fabra 

El futuro y el prestigio de la figura del abogado estaba en juego. El que estuviera dispuesto a promover un cambio conseguiría sobrevivir. La conservación de los empleos pasaba por dar luz verde a proyectos hasta ahora inimaginables que además contribuyeran a un desarrollo sostenible. ¿Qué podía marcar la diferencia para conseguir clientes?. Esa pregunta se repetía una y otra vez en aquel bufete que temía ser opacado por leguleyos anunciados en internet que ofrecían precios irrisorios por sus servicios.
Un pasante que llevaba tres meses conociendo los entresijos de la profesión dio una posible solución: ¿ Y si nos dedicáramos a defender los intereses de la naturaleza?. Ella siempre es agradecida.
El ruido de un trueno retumbando en los oídos le dio el visto bueno a la idea.

 

 

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