Imagen de perfilLa plaga

Sergio Capitán Herraiz 

La población de la ciudad se había conjurado para erradicar a las hormigas. Millones de ellas recorrían las calles en busca de alimento.
Yo, como abogado especialista en los derechos de los animales me opuse. Siempre me ha enternecido este simpático insecto, tan trabajador y vulnerable a partes iguales. Bueno, eso y el saber que son un cliente que no regatea las facturas ni inventa excusas para acabar pagando a ciento ochenta días.
Además, tras darle una pensada, encontré una nueva oportunidad de negocio, con el empleo de estos invertebrados en las obras del garaje subterráneo, ya que sufrían un considerable retraso.
Desde entonces, todos los días me asomo a mi despacho y me froto las manos mientras contemplo como trabajan a destajo, a dos euros la hora.
Pero hoy han hecho unos surcos enormes en el suelo, con una caligrafía casi perfecta, en la que puede leerse: “Queremos negociar”.

 

 

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