Nunca ganaré este concurso

José Miguel Rubio Polo · Murcia 

Esto es un ejercicio de íntima lectura únicamente para el jurado decisorio, que acaso levemente subyugado por el título pueda atreverse a leer algunas líneas. Porque advierto: es ésta una historia políticamente incorrecta a la que no se va a seleccionar, sean cuales fueren sus improbables virtudes literarias. Tómenselo como una pequeña broma si pudieren, todo lo más como alegato jurídico, referido a la señora que denunció al marido por violencia de sexo, sabedora de que con sólo marcar el 112, el cónyuge de marras, vástago de su padre, pasaría una noche de vértigo por primera vez en vida, desorientado y sin brújula, en los deprimentes calabozos de la Comisaría, presuntamente culpable por su carácter macho, salvo prueba en contrario. Al siguiente día ya se retractaría la denunciante en cuestión porque, fría como un carámbano, era abogada, tenia una vista esa mañana, su esposo roncaba, y no la dejaba dormir.

 

 

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