Causas Perdidas

Silvestre Martínez Benítez 

Como abogado me he enfrentado a infinidad de causas singulares. Una señora mató a su marido a causa del vértigo que padecía e hizo la demostración en el juicio, para que comprobásemos que había sido accidental. El ladrón de la brújula es la confesión de un tipo que robaba siempre los bancos con fachada orientada al este, para que el sol favoreciese el negocio cegando a los banqueros. El vástago kamikaze fue el heredero de un piloto famoso al que le gustaba cruzar autovías en dirección contraria aduciendo una enfermedad parecida al daltonismo para el sentido de las carreteras. Carámbano S.A. era la forma de evadir ingresos a Suiza de un político sin escrúpulos que enseñó la foto de su empresa: una casita en la nieve con estalactitas junto a una chica medio desnuda. Pero en mi haber jurídico, nada como el falso culpable: ojala fingieran ser mudos.

 

 

Queremos saber tu opinión