Imagen de perfilDon Pascual

Rocío Olivares Alarcón 

Recuerdo que Madrid estaba frío y que el periódico de aquella mañana hablaba del nuevo disco de los Beatles, Rubber Soul, y de la independencia del Sahara Occidental.
– Padre, ¿crees que entraré en el despacho?
– Pero ¿a qué viene ahora esa zarandaja? ¡Claro que sí!
Aquella misma mañana empecé a trabajar. Entré en el área de procesal y ahí fue donde conocí a Don Pascual. Por entonces ya tenía el pelo blanco y la voz muy tomada. Le recuerdo entre pilas de papel, armado de paciencia, explicándome cada detalle del procedimiento. Decía que era el aspirante a procesalista que más rápido había aprendido de todos los que habían sido pasantes en el despacho pero, aun así, no hay duda de que me dedicaba más horas a mí que a cualquiera de sus clientes. Con él aprendí que para ser un buen abogado, saber derecho es solo el principio…

 

 

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