Imagen de perfilLo esencial y lo invisible

María Sergia Martín González- towanda 

Apareció en el despacho con una caja entre sus manos.
—¿Puedo ayudarle?
Sonrió, pero no contestó.
—La Tierra ha enfermado mucho desde mi primer viaje…
—¿Perdón?
—Veo pobreza, crisis humanitarias, hambre, empleos precarios… Toneladas de agua despilfarrada en procesos productivos… ¿Qué preferirías, promover escuelas inclusivas o comprar estrellas…?
El viejo me desconcertó.
—En mi asteroide, deshollino volcanes, custodio una rosa y controlo el crecimiento baobab… ¿Quién tutela la salud de tu planeta?
—¡Basta! No me ocupo de esos asuntos, soy abogado.
—Dibújame un cordero…
Iba a hacerlo cuando un tornado lo absorbió. De mi escritorio cayó un dibujo de mi hija… Sobre el papel tomó forma algo que había permanecido oculto bajo el sombrero: un elefante engullido por una boa…
Emocionado, telefoneé a mi cliente. Le dije que había encontrado un argumento esencial para preparar su demanda.
Supe que ganaríamos cuando escuché balar al cordero que vivía en aquella caja.

 

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