Gominolas de domingo

Eva Ferrer Sabroso · Zaragoza 

«¿Papá quieres?» Siento una punzada de dolor cuando las veo. Gominolas de cohete. Gominolas de domingo. La melancolía entra en mi vida cuando mi mente evoca aquellos instantes, mágicos, en los que me sentía uno con mi padre. Sentado en su regazo presenciaba su presencia. Profundizaba en su profundidad. Mientras él dictaba sus sentencias, siempre justas, o eso quería pensar yo, tierno espía de sus actos, masticábamos gominolas, a la par. Fruncíamos el ceño, a la par. Definíamos arrugas de expresión, manifiestas en su caso, tímidamente apuntadas en el mío, a la par. Era nuestro momento. Le echo de menos. Decidí estudiar derecho por él, pero cuando supe que no podría tener hijos escogí ser Letrado. Ahora él ya no está y yo tengo hijos. A veces pienso, ¿a qué sabrían ahora las sentencias gominola?

 

 

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