Imagen de perfilEL ÚLTIMO JUICIO

ANTONIO LUIS MIRANDA SANCHEZ 

Tras medio siglo de ejercicio profesional, encaro mi último juicio. La negociación previa fracasó, sólo sirvió para dilatar el proceso y debilitarme aún más. Acostado en la cama, repaso la ley que ampara la demanda que presentaré mañana. La quietud de la noche me acompaña en esta última revisión de mi escrito y puedo recordar nítidamente los nervios de mis primeras actuaciones como abogado. Resulta curioso que, en estos momentos, sienta el mismo desasosiego que sentía de joven, el mismo miedo a no ser eficiente en la defensa de los intereses encomendados. Es como volver a comenzar, sólo que esta vez, la recompensa por ganar este pleito no será dinero, ni prestigio, ni tan siquiera la satisfacción personal por un trabajo bien hecho. Ahora persigo mi paz y mi descanso; que el juez autorice desconectarme del respirador artificial que me mantiene con vida, anclado a esta fría habitación de hospital.

 

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