Imagen de perfilAbogado del diablo

Gonzalo Calderón Martínez · Burgos 

Al final creo que lo meteré todo como intrusismo laboral. Lo tengo bien tejido para que no haya posibilidad de malentendidos. El primer paso es dejar claro que pese a todos los avances científicos y mejorías que han acaecido en los últimos cien años, en los que mi cliente ha estado prácticamente inactivo, el mundo sigue encontrándose en un estado bastante deplorable. Visible es que sigue habiendo hambre, guerras y muertes por enfermedades que podrían evitarse. El segundo paso es hacer ver que mi cliente lleva sin trabajar algo más de un siglo por depresión, pues no ve el sentido a su trabajo. Y por tanto él no ha podido ser el causante.
El único riesgo es que me pregunten que quién es, ya que quiere preservar su intimidad a toda costa.
Pero bueno, nadie dijo que fuese fácil hacer de abogado del diablo.

 

 

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