HASTí–O

Iván Martínez Palacios · Cuenca 

Hay veces en las que mi trabajo me plantea muchas dudas. Soy fiscal desde hace muchos años, ¡quizás demasiados! La semana pasada tuve un caso sobre la concesión de una nueva identidad a un testigo protegido, que tras delatar a sus socios narcotraficantes obtuvo una cédula de indulto del juez. A veces me siento como en medio de un arbitraje entre el deber moral y el profesional y no siempre gana el primero. Este trabajo en ocasiones, me oprime como soga en cuello del ahorcado. Cuando empecé creía en la justicia, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que la justicia no siempre es justa y no todo el mundo que lo merece acaba en la cárcel. Cada vez tengo más presente en mi cabeza un tema que tarde o temprano tendré que abordar: cerrar el chiringuito y dejar paso a sangre nueva.

 

 

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