El tonel número veintidós

JOSE VICENTE P¡REZ BRIS · BILBAO 

Linares es un abogado peculiar.Su bufete, sito en Playamar, es un tonel de un chiringuito del paseo. Desde ese bureau, tramita informes, citas y comparecencias, mientras estira el cuello para otear los bikinis de la playa.La cédula de colegiado se sujeta al servilletero con una pinza de tender. Los clientes noveles se sorprenden cuando son citados en el tonel con el número veintidós marcado a tiza. «Es que hay cuarenta en el establecimiento»-se justifica Linares. Si surge una riña de borrachos, el letrado se traslada de barril y ofrece sus servicios en el arbitraje. Si pasa entonces el coche policial que patrulla la avenida, los agentes le preguntan: «¡¨Algún problema, Linares?» El aludido arrebata las carteras a los bolingas, y tras comprobar los carnets de identidad, responde: «Tranquilo. Son quienes dicen ser». El patrullero saluda y sigue adelante. Linares regresa a su tonel para terminar un alegato.

 

 

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