Tregua Vacacional

Pablo Herrera Ponce · Santa cruz de Tenerife 

Mi cerebro sufre un continuo conflicto de jurisdicción. De un lado el abogado y, del otro, el escritor. Mientras el abogado me obsesiona con la reforma del despacho, el escritor reclama encender la bombilla de esa inspiración que por fin nos lleve al premio de cualquier reconocimiento con el que justificarse. Ya se imaginarán quién trae el dinero a casa. Es como un crónico catarro neuronal que siempre me tiene a medio gas. Viéndose obligados a convivir, pues podrían compartirme, pero no señor?, sólo altercados, disputas mentales de poder que no se acaban nunca. Ya no me halaga que me pretendan con semejante virulencia, sólo querría deshacerme de ambos, aunque sólo fuera un rato, como cuando llega agosto y me concedo la tregua de cogerlos a los dos y, a falta de otro sitio mejor, mandarlos de una vez por todas a la mismísima playa.

 

 

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