¡Qué mala pata!

Montserrat Llata Ribera · Castellbisbal (Barcelona) 

Tenía un catarro de narices, nunca mejor dicho. Iba por el piso estornudando, como poseída, cuando… ¡zas! Tropiezo con la alfombra, me doy con la frente contra la mesilla, se cae la lámpara y la bombilla se rompe en mil pedazos. ¡Maldita reforma del piso! A oscuras palpo y encuentro unos papeles (deben ser los dibujos que ha estado haciendo el niño esta tarde). Los rompo por la mitad y los voy poniendo por el suelo hasta alcanzar el interruptor de la luz. ¡Premio! He llegado sin cortarme los pies… ¡Cáspita! Como se entere mi marido… He roto sus papeles del juzgado y no veas las malas pulgas que gasta el juez de su jurisdicción. ¿Esto tendrá arreglo, no? Porque con lo meticuloso, reflexivo, exigente, serio, ordenado, quisquilloso, maniático, escrupuloso, calculador, perfeccionista, minucioso, puntilloso, cuidadoso, inflexible, rígido, pulcro y pundonoroso que es… ¡se va a armar la de San Quintín!

 

 

 

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