NOTAS

Rubén Gozalo Ledesma · Salamanca 

Tenía catarro, pero aun así fue a la biblioteca de la facultad. La débil luz de la bombilla iluminó los estantes. Cogió el volumen sobre La jurisdicción contencioso administrativa, lo abrió y reparó en la nota. Llevaban meses comunicándose así para que nadie sospechase. Leyó el mensaje despacio. Ella le decía que no podían seguir. No estaba bien. Debían dejarlo. Después, él escribió unas líneas y las introdujo en el tomo de La reforma constitucional. Y se marchó a hacer el examen. Tras la confesión de ella, ya no le interesaba aprobar, ni que le dieran el premio extraordinario de fin de carrera. Durante el examen no escribió nada. Solo quería estar con ella. A los diez minutos se levantó y dejó encima de la mesa de la profesora el folio en blanco. En la parte superior junto al nombre, ella pudo leer: mira la página ciento veintitrés, por favor.

 

 

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