Los deseos de Angélica

Nuria Rubio González · Madrid 

Antes de casarnos, me pidió que me desprendiera de aquellos objetos personales que no eran de su agrado. Tiré corbatas, gemelos, cds, libros, fotografías y hasta la estatuilla que mis amigos me regalaron tras obtener el Premio Extraordinario de fin de carrera. A los seis meses de la boda, me sugirió dar un toque femenino al bufete familiar. Tras su particular reforma, de la original decoración de «Castillejo & Castillejo Ruiz» no quedó ni una bombilla. Hoy, víspera de nuestro aniversario, me ha comentado que sería conveniente plantearse arreglar papeles, puesto que, a la edad de mi padre, un simple catarro mal curado puede ser fatal… Comienzo a tener miedo de mis futuros actos. Mi voluntad es territorio plenamente entregado a la jurisdicción de los deseos de Angélica.

 

 

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