Falso inocente

Silvia López Carpizo · Laguna de Duero (Valladolid) 

Entramos en la gruta y aspiré el hedor a putrefacción y vejez que exhalaba de aquellas catacumbas suspendidas en otro tiempo. “Esto necesita una reforma urgente” pensé, sobrecogido. La bombilla de la linterna vaciló y todos contuvimos el aliento. -Creo que carecemos de la autorización necesaria para entrar en este lugar. –murmuré con la voz colapsada por el catarro. Me ignoraron. -Esto no es legal… -añadí trémulo, mi faceta de abogado vocacional derramándose de mis labios. Germán rió, inclinado sobre los escombros y excrementos de paloma. -Y tú, de jurisdicción sobre mí. –se burló utilizando el término con malicia. Me mordí la lengua. -Nos la vamos a cargar… -mascullé sobrecogido, al ver el premio que portaban sus manos. -No. Ahora todo cambiará. –replicó con los ojos brillantes. Tragué saliva. Había algo más en aquella mirada, algo que entonces no entendí… Ahora comprendo por qué aquella calavera significaba tanto para Germán…

 

 

 

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