Anoche soñé

Mercedes Daza García · Purchena (Almería) 

El catarro me llevó a cobijarme debajo de las sábanas. Mi dolor de cabeza era intermitente como la luz de la bombilla que anunciaba su muerte. Quizás mi estado de salud fuese un castigo por ser letrado. Reflexionando por qué nuestra profesión era tan odiada pese a nuestra idílica labor de impartir justicia, no pude evitar entrar en un profundo sueño. De repente mi figura se trasladaba a una austera sala. Sin quererlo me encontraba inmerso en una enzarzada discusión entre Kelsen y Grocio. Draco hacía hincapié en que el código penal necesitaba una reforma, textualmente dijo que nos habíamos vuelto unos blandengues. Sassoferrato intentaba poner cordura a la situación. El profesor Couture, obsesionado escribía repetidamente la palabra “jurisdicción” en la pared. Absorto, me encontraba en un estado de embriaguez permanente ante tanta sabiduría. Al despertarme entendí que la vida me había concedido el mayor de los premios, ser ABOGADO.

 

 

 

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