Orgullo desprogramado

Maite García de Vicuña · Vitoria 

Alberto terminó la carrera de Derecho en la Universidad de Columbia, como su padre había planeado. Conoció a Cristina en una suntuosa fiesta que su progenitor, el Juez Maldonado, había organizado en su mansión de La Moraleja. Diez meses después celebraban la boda en Los Jerónimos, lugar escogido por su madre como el más idóneo para el evento. Su fama como abogado creció pronto al lograr las pruebas inculpatorias suficientes para proceder a la detención y posterior sentencia de un peligroso activista ruso, esto sirvió para que le ofrecieran un puesto de diputado, que aceptó tras la obstinada insistencia de Cristina. Todo iba tal y como estaba programado. Hasta que en julio, sobre una carroza, Cris creyó adivinar bajo un birrete lleno de plumas a su marido, exhibiendo el orgullo por bandera. Ella solo acertó a exclamar, como si de una palabrota se tratara, “pero, ¿será maricón?”

 

 

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