Made in Tarantino

Francisco Perelló Cordech · Barcelona 

“Cojones». La palabrota se me escapa. No hay derecho. Tres años de diligencias previas, un mes de juicio y seis para sentencia, dos años para el Supremo y la detención en plena boda de la niña. ¡Caray! Y yo de padrino. Viendo como su expresión de orgullo se transforma en sorpresa y luego en una mirada de súplica, como si pudiera hacer algo. Comerme el birrete si lo llevara puesto y poco más sin liarla. En fin, qué remedio. Me desabrocho la americana y saco la Beretta; patada a la mesa que vuelca rompiéndose toda la vajilla y dos disparos al aire. La novia rompe a gritar y al novio le cabe un autobús por la boca. Los polis salen pitando y mi cliente, que se lo estaba esperando, salta por la ventana. El mejor abogado, no, pero menuda eficacia. Aunque el birrete me lo como sí o sí.

 

 

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