Ilegales

Ángeles Sánchez Portero · Zaragoza 

El traqueteo del tren se interpone en nuestra conversación. La foto de nuestro hijo el día de su graduación luciendo con orgullo el birrete negro y la toga va y viene entre nuestras manos. Nos dolió no haber estado con él ese día, por eso decidimos hacer el esfuerzo de viajar miles de kilómetros para estar a su lado esta vez. El revisor mira extrañado el paquete detrás del cual nos escondemos adivinado nuestra presencia. Pero hace la vista gorda y se aleja del vagón de mercancías sacudiéndose unas cuantas palabrotas con la discreción de quien se deshace de unas motas en la solapa. Por un momento nos tememos lo peor, una detención en la estación más cercana impidiéndonos llegar a la boda de nuestro hijo. El mismo que desde la foto nos mira desde el pasado, el mismo que ahora redacta el borrador de la ley de extranjería.

 

 

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