El diablo viste de toga

Javier Sánchez Ribas 

Siempre he sido malo. No es culpa de la sociedad, ni de una familia desestructurada, simplemente es que soy un cabrón con pintas. Mi primera palabra fue una palabrota. Mi primera detención se produjo a los diez años. A los quince lucía con orgullo mis antecedentes en todo tipo de delitos pero quería más. A los dieciocho tenía mi propia banda organizada pero quería más. Mi boda con la hija de Don Pablo me permitió dar el salto a la delincuencia transnacional pero quería más. Quería una posición donde pudiera ser malo, pero malo de verdad. Mientras me ajusto el birrete y las puñetas de la toga sonrío pensando en la sentencia que voy a firmar absolviendo al financiero responsable del hundimiento de su banco y de la ruina de sus accionistas. Y dirán que he hecho Justicia (sí, encima con mayúscula, ja, ja). Ya no quiero nada mas.

 

 

Queremos saber tu opinión