Compuesta y sin novio

Adelaida Rodriguez Robles · Madrid 

Es el día de mi boda, se supone que uno de los más felices de mi vida. La iglesia está llena de flores. Suena la música y hago mi entrada triunfal hacia el altar con mi precioso y caro vestido blanco. Allí me espera él, tan elegante, tan sereno. Comienza la ceremonia, no pasan cinco minutos y suena un móvil; el sonido es inconfundible; ni siquiera hoy ha sido capaz de apagarlo; lo siento cariño puede ser importante dice…..¡no me lo puedo creer!. Cielo…., hubo una detención, un cliente importante, tengo que irme, me susurra, … y se va. Y yo no soy importante !!!. Suelto una palabrota, el cura mira asustado. Maldito móvil!! Siempre sonando, siempre estropeándolo todo. Maldito sea!!! Pero si hasta quería casarse con el birrete….¡será ridículo! Me trago mi orgullo, y me dirijo a los invitados. Él acaba de perder su caso más importante… para siempre.

 

 

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