Tres deseos

Susana San Miguel Larreina · Vitoria 

Cada mañana, antes de acudir al despacho, iba a la playa acompañado de mi tabla de surf. Ese día no fue distinto, salvo por aquella botella que la marea había depositado en la arena. Contenía la maqueta de un barco, con el velamen desplegado, incluyendo un diminuto texto. Narraba la historia de un genio. Aunque excéptico, la froté y apareció al mas puro estilo factoria Disney. Este, adormedido y entumecido por los años de espera, me concedió tres deseos. Ante mi sorpresa, me ví enumerándolos. A partir de ese momento, en Sala, no paré de conseguir todas las condenas que me propuse. En el bufete, se presentó el informe favorable para mi incorporación como socio. Y lo mejor, hoy compito en la final del campeonato del mundo de surf, tras superar todas las pruebas clasificatorias.

 

 

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