Lacra nacional

David Castejón Ferrer · Barcelona 

…Alfonso rechazó el café, y miró fijamente a su cliente, antes de hablar. Era un truhán; lo había intuido desde siempre, pero ahora aquellos informes lo confirmaban. Sobornos, compra de cargos electos, violación de todas las leyes urbanísticas y medioambientales… No había estudiado Derecho para dar la cara por sujetos de esa calaña, y no sería él quien le sacara del atolladero. Cualquier condena, pensó, le estaría bien empleada. -Lo siento. Me retiro del caso. Desprevenido, el hombre ni reaccionó ante la desbandada de su abogado, que desapareció tras la puerta. Sus ojos se desviaron entonces hacia la formidable maqueta del complejo vacacional. Por un momento tuvo la horrible visión de su imperio inmobiliario desmoronándose como un castillo de arena barrido por las olas, pero enseguida se repuso. Se recostó en la silla, y dejó que su mirada vagara por la sala, pensando en los hilos que tendría que mover.

 

 

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