La metamorfosis

Eva María Cardona Guasch · Ibiza 

Ni él mismo sabe en qué momento empezó a aburrirle escribir demandas y recursos. Para sobrellevar el hastío de la condena decidió redactarlos al estilo de novelas de intriga. Convertía una vulgar solicitud de desahucio en un relato de serie B. Para un informe final en Sala, se transformaba en cuentacuentos de historias sórdidas con final incierto que debería resolver el atónito magistrado. Descuidó su aspecto; crecieron sus greñas y su barba cana. Ni rastro de corbata ni gomina. Sus códigos y leyes quedaron sepultados bajo diccionarios, novelas policíacas, de misterio. Escribía sin parar reeditando la realidad que le ofrecían sus clientes, ya escasos. Alguien intentó persuadirle vanamente de que abandonara su extravagante comportamiento y no malversara su reputación. Perdida ya su clientela, hoy sale en busca de editor con una maqueta en su maletín: un manuscrito con el que alcanzar nueva fortuna. Quizás no ha estado sembrando en arena.

 

 

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