Justicia ciega

Hector Kalamicoy · Neuquén (Argentina) 

El agudo sonido estremece al público en la sala, no creen lo que ven. Esto es, lisa y llanamente, una fría maqueta, una puesta en escena de la infamia universal. El defensor valientemente se levanta y brinda con pasión su alegato: que él no es un salvaje carnicero, que no lo golpeó despiadadamente. Las pruebas de la inocencia están a la vista ¿acaso no respira todavía? Un toro embravecido sobre la arena enfrentado al estoque de la justicia ¿imparcial? A través de unos silbidos tímidos comienza a hacerse presente la concurrencia y un momento después los abucheos resisten ante la condena inminente. Reunidos en un estrado improvisado, el gesto cómplice del juez afirmando le despeja las dudas, mira el reloj y saca la libreta donde anota para el informe. Luego, con un placer disimulado y el silencio de la concurrencia acechando, el árbitro le muestra la tarjeta roja.

 

 

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