Dibujante de barcos

Patricia Araceli Barranzuela Decoll 

Aquel era un juicio importante. Había elaborado un informe con tanta meticulosidad que mi defensa convencería a más de uno de aquella sala. El veredicto estaría muy lejos de ser una condena. Esa noche no pude dormir. Me senté en mi despacho con vistas a la playa, puse el informe sobre la mesa y en vez de estudiar; contemplé el mar, la arena y un barco lejano. Me gustan los barcos, tengo maquetas de todos los modelos. Me animé a dibujarlo y estuve buena parte de la noche haciendo bocetos. Amaneció, me duché y salí con aire triunfador. Todo iba perfecto, hasta la presentación de mi informe Jurado y juez me observaban con sorna. Este último dijo textualmente: “NO ME JODA PELAYO QUE ESTO NO ES EL PRADO….” Mi trabajada defensa no era más que bocetos de barcos mal dibujados.

 

 

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