Desencanto

Pilar Espido González · Fene (A Coruña) 

El siempre quiso ser abogado, defender en la arena del anfiteatro a los cristianos ante los leones o a los gladiadores mas débiles, antes de que el Cesar diese vuelta a su pulgar sentenciando condena.
El siempre vivió la justicia con la convicción de que la balanza se inclinase a favor de los oprimidos y esclavos, que una sociedad carente de valores morales se empecinaba en aniquilar.
Eso era lo que había aprendido en la facultad, de donde salio numero uno de su promoción. Un abogado joven y brillante que iba a cambiar el mundo y dignificar su profesión en las sala con sus alegatos y fundamentos (que utopía).
Hoy esta sentado en un vetusto y desangelado despacho haciendo una maqueta que hace treinta años empezó, mientras encima de su caótica mesa, informes descoloridos y una vacía botella de whisky le recuerda que ningún tiempo pasado fue mejor.

 

 

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