Vacaciones con sorpresa

Maribel Romero Soler · Elche (Alicante) 

Tenía el equipaje cargado en el coche, el perro, la jaula con los periquitos y hasta el flotador gigante con forma de pato, cuando recibí una inquietante llamada de teléfono de mi abogado. —Olvídate de las vacaciones —me dijo—, acabo de recibir una providencia de embargo contra tu apartamento en la playa. —Eso es imposible —añadí extrañado. —He revisado el expediente y es correcto —corroboró—. Se trata de una denuncia interpuesta por la tienda de animales domésticos donde compraste el chucho, dicen que no pagaste la factura. —¡Cómo voy a pagar! Compré un cachorro de chihuahua y ha resultado ser de San Bernardo, casi no me cabe en el todoterreno. ¿Qué puedo hacer? —De momento ir buscando otro destino para tu descanso, te recuerdo que en agosto cierran los juzgados. No me lo podía creer. Tuve que pasar las vacaciones en casa de mi suegra.

 

 

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