Promesas incumplidas

Francisco Manuel Aguado Blanco · Torrent (Valencia) 

Aquel verano mi padre incumplió dos promesas: comprar el perrito y enseñarme a nadar. “No molestes a papá. Va para Juez y ha de superar a Riquelme” Trabé amistad con un alacrán al que puse por nombre Uña, y seguí nadando con flotador. Al verano siguiente mis notas fueron peores pero mamá me regaló el cachorro. Al llegar yo a casa, papá llamó por teléfono: “Hijo, he tenido que dictar una providencia de embargo a tu cachorro. Es mi último examen, compréndelo.” El día de su aprobado con número uno, papá me dijo: “¿Qué quieres hacer hoy?” “Aprender a nadar»-sugerí. “Hoy bucearás”-dijo. En el lago nadaba a su aire con gafas, aletas y tubo. Me acerqué con mi flotador hasta él , deseé buen viaje a Uña tubo abajo y regresé a la orilla. El expediente lo inició Riquelme.

 

 

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