Mi perro

Manuel de la Peña Garrido · Madrid 

Hay perros policías. Otros adiestrados para robar. Lo raro es un perro picapleitos. Yo tengo uno. No come Derecho, como la piraña de Josejulián, pero ejerce la profesión. Desde cachorro apuntó maneras. Lógico: adornan su pedigrí varias mascotas de ilustres abogados ingleses. Dormita sobre un lecho de providencias y expedientes. Cuando llama un cliente para encargarme un caso, descuelga el teléfono supletorio: si tiene defensa, ladra hasta que acepto. Preparamos juntos las vistas. Controla mis alegatos con movimientos del rabo. No soporta la injusticia. Se pone rabioso si condenan a un inocente o exageran la pena. Vio un deuvedé de mi vecino, el juez del 3, maltratándonos a los abogados con sus arbitrariedades y enloqueció. Encontramos a su señoría yendo a comprar el pan. No pude sujetarlo. Le mordió con saña. Ahora el ropón debe sentarse en un flotador. Mañana nos juzgan.

 

 

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