Juicio Final

Yasmery Loinaz Rosario · Puerto Plata (República Dominicana) 

Rodolfo se dio cuenta que había despertado. Sentía su cuerpo como un flotador. Anoche antes de cerrar los ojos, suplicó a su Dios perdón y que no le permitiera llegar a este día. Su cachorro ladraba insistentemente, recordándole la fecha esperada. Hizo su rutina con un solo pensamiento: Hoy era el día del juicio. Entró en el maletín aquel expediente al que le consagró los tres años más sofocantes de su vida. Toda su carrera se dedicó a defender grandes narcotraficantes. Cuando salía el teléfono sonó, decidió continuar, dejándolo gritar. Fofo, como le decían sus pocos amigos, había tomado una que otra providencia para este evento. Cuando llegó al tribunal, los pasillos estaban desiertos, el silencio le raspaba la espalda. Al llegar a la sala donde se iba a celebrar la audiencia, descubrió que ayer había sido su último día de vida. Se le había concedido su deseo.

 

 

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