El diluvio

Marta Trutxuelo García · Andoain (Gipuzkoa) 

—¿Me lees un cuento? —Un momentito. Estoy repasando un expediente para el juicio de mañana—respondió el letrado sonriendo a su hijo de cinco años—Hay que estar preparado porque nunca se sabe cuándo puede llegar el diluvio. —¿Diluvio? El abogado le explicó aquel episodio del Antiguo Testamento. Le habló de Noé, del arca y de los animales. El niño escuchaba con los ojos abiertos de par en par. —Y ahora a dormir, cachorrito. Mañana te llevaré al colegio antes de ir al juzgado. Saldremos antes, así que debes estar preparado temprano, ¿eh?—dijo mientras le arropaba. El abogado continuó leyendo las providencias del caso, consultó su agenda en el teléfono móvil y se acostó. Por la mañana fue a despertar a su hijo: —¿Preparado, cachorrito? —Preparado—dijo el niño, que aguardaba expectante a bordo de una barquita hinchable, embutido en un flotador y rodeado de animalitos de peluche.

 

 

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