¿Dónde está curro?

Vicente Kuster Santa-Cruz · Valencia 

Dejé el expediente encima de la mesa y salí raudo a la llamada de auxilio de mi vecina. Su cachorro había quedado atrapado en la escalera de la piscina y los intentos por soltarlo hacía diez minutos que se habían ido al traste. La providencia quiso que recordara un caso sufrido tiempo atrás, de soltero, en una de las fiestas a las que acudía en compañía de amigos. El perro, agotado, todavía respiraba cuando decidí desmontar la escalera desde arriba y alzarla con ayuda de dos hombres. Ahí estaba ‘Curro’, con su flotador y sus gafas de sol, dispuesto a comerse el mundo y a punto de decir adiós para siempre. Esta vez, ni la Primitiva ni todo el dinero del mundo lograrían separarlo de su dueña. De vuelta a casa, una llamada de teléfono confirmaba mis sospechas: Curro había escapado de nuevo. ¡Maldito parné!

 

 

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