Mi decano

Antonio Balaguer Paredes · Orihuela (Alicante) 

Tengo una deuda moral con mi decano, quien tanto me ayudó y aguantó en mis primeros años de ejercicio. Siempre que puedo le reiteró mi admiración, aunque él, con su célebre genio me acusa de zalamero y empalagoso. Pero no importa, estoy orgulloso de haber roto su candado emocional y ganarme su amistad. Por eso, tras nuestra última batalla legal me permití reprenderle irónicamente que confundiera a un testigo usando la expresión cachivache para referirse a la vasija con la que mi cliente agredió al suyo. Ya es hora de modernizar el lenguaje, exclamé con sorna. No seas cachivache, respondió él con más sorna aún. La verdad nunca pasa de moda, matizó después. Lo reconozco, no entendí nada. Forcé mi sonrisa más complaciente y me despedí. Al llegar a casa, el diccionario me abrió los ojos. Uso coloquial de cachivache: Hombre ridículo, embustero e inútil. Una lección más.

 

 

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