La última defensa

Carlos Suárez-Mira Rodríguez · A Coruña 

Palacio de justicia. 7:45 horas del lunes. En el ascensor yacía inerte el cuerpo de un jurista bueno y de un buen jurista. Era el decano del colegio de abogados. La última persona que le vio con vida fue un oficial del Juzgado a las 15.15 horas del viernes, cuando se metió en aquel cachivache que apenas nadie utilizaba debido a los sustos que daba de vez en cuando. A la espera de ser rescatado, el viejo abogado utilizó la pequeña estancia a modo de despacho y preparó la defensa de un pequeño ratero que había roto el candado de la flamante moto de un empalagoso ejecutivo para darse una vuelta. Concluido el trabajo, la espera fue en vano. Nadie pudo oír sus gritos pidiendo ayuda. Un triste destino y una deuda impagable con quien había dedicado su vida a ayudar a los demás.

 

 

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